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Nunca te sobró, papá.

  • sofiaragon18
  • Jun 14, 2024
  • 2 min read

Carta de mi papá, a su papá, para el día del padre. Junio, 2024.


"Esto me sobró...!


Noté que conversaban entre ellos al final del pasillo.

Habíamos pasado un rato sabroso tomando cafecito en casa, donde mis papás se habían presentado para informarme de "cómo iba todo".


De sobra sabían ellos que las cosas no andaban bien, pero yo me había empeñado en aparentar lo contrario.


Cuando estaban por salir, papá se acercó y colocó un billete en mi mano. Luego , disimuladamente, apretó ligeramente y dijo:


--Esto me sobró...!


Intenté protestar y rechazar el dinero, pero él siguió de largo sin prestar atención.


Bien sabía yo que nada sobraba en casa de mis papás, pero también estaba seguro de que nada lograría protestando. La cosa estaba decidida de antemano y no había vuelta atrás.


Esto me sobró...!


Como tantas veces a lo largo de su vida, mis papás se habían habituado a dar a sus hijos lo que hiciera falta, costara lo que costara.


Todo el sacrificio y entrega de años, sin descanso, sin tregua, sin pausa...


Fe y sacrificio fueron la fragua en que forjaron su carácter y de la que sacaron fuerza y confianza para "echar pa'lante".


No sé cuántas veces lucharon contra la incertidumbre, el miedo y la zozobra.


Recuerdo una vez, siendo apenas un güila, en que papá llegó tarde a la casa. Mamá lo esperaba angustiada. Todos mis hermanos dormían.


Yo sabía que podría haber bronca, así que me levanté de la cama y subí en silencio hasta su cuarto. Pegué la oreja a la puerta. Mis padres discutían, cuidándose de no elevar la voz. De pronto papá se echó a llorar. Yo me estremecí angustiado. Jamás había oído llorar a papá! Mamá lo consolaba al tiempo que le preguntaba qué pasaba. Entre sollozos, papá le contó del abuso y malos tratos que estaba padeciendo en el trabajo y del coraje que sentía por no poder hacer nada para remediarlo. Tenía una familia que alimentar y debía tragarse aquellos tratos.


Entonces comprendí que las cosas no caen del Cielo. Dios exije sacrificio y cada hijo es una cruz. Toda la entrega de mis padres estaba marcada por el sacrificio y el sufrimiento. Todos los días lo entregaban todo por nosotros, sin quejas, por amor a sus hijos.


Me sentí ingrato y malagradecido y aprendí de golpe a valorar y respetar su esfuerzo desinteresado.


Esto me sobró....!


No pude dormir esa noche y lloré como nunca.


Desde entonces llevo a mis padres comigo de una manera especial y sé que los llevaré siempre, incluso cuando ya no estén con nosotros.


Esto me sobró...!


Nunca te sobró papá, lo entregaste aunque te hacía falta...


Tampoco ustedes me sobrarán nunca, porque los llevo en el alma.

--


Gracias Pá y Feliz Día!"





 
 
 

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