Yo puedo hacer cosas difíciles
- sofiaragon18
- Jan 12, 2024
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Soy una persona depresiva y ansiosa, he vivido momentos de desesperanza que duran meses, he sabido lo que es no poder levantarme de la cama ni para bañarme, que las cosas más sencillas de un día me cuesten demasiado, no poder poner en palabras lo que me está pasando y aislarme de todas las personas a mi alrededor. Debido a esto, sentarme a presenciar emociones no deseadas en momentos de crisis suele llevarme a la desesperación. Quiero resolverlos pronto, para no caer de nuevo en depresión.
Esto no ha sido totalmente malo, me ha llevado a ser muy analítica y racional, dos de las cualidades que llevo conmigo a todas partes. Pero también me ha complicado explorar mi lado emocional. Las emociones existen por una razón, tanto las deseadas como las no deseadas. El tema con las emociones no deseadas es que, en el momento en el que aparecen, queremos deshacernos de ellas. No queremos que duren mucho. Buscamos distracciones o, en mi caso, maneras de explicarlas, para poder superarlas. Pero he aprendido que lo mejor que puedo hacer es solo sentarme con ellas, observarlas, entenderlas y dejarlas permanecer y evolucionar con calma.
Pasar por etapas de la vida donde las emociones no deseadas aparecen implica paciencia e incomodidad. Es entender que esos días vamos a tener múltiples sentimientos como dolor, tristeza, enojo, nostalgia, o cualquiera sea el sentimiento presente, y que todos son dignos de respetar. Durante los momentos más difíciles de mi vida, he escuchado el consejo de hacer cosas para distraer mi mente. Algunos le llaman despejarse a ese intento de alejarse de las emociones y pensamientos actuales. He descubierto que no es lo más saludable durante un proceso de crisis, sea cual sea este.
Esto no significa que no podemos disfrutar o buscar estar bien durante un momento difícil de nuestras vidas. Ambas cosas pueden coexistir. Significa que es necesario buscar espacios de calma y quietud, donde podamos escuchar a nuestra mente sin juicio para entender lo que está pasando por ella. Es observar cómo me siento, reconocerlo, expresarlo, entenderlo y respetarlo. Los espacios de distracción de la situación actual son muy saludables, siempre y cuando no reemplacen lo anterior.
Actualmente estoy viviendo un proceso de crisis e inmediatamente mi mente saltó a lo conocido. Las primeras semanas fueron muy racionales. Después de mi primera sesión de terapia me di cuenta que estaba dejando de lado el aspecto emocional de la situación y, desde entonces, he explorado mis emociones. Ha sido un camino difícil y oscuro. Ha conllevado muchas lágrimas y pensamientos con los que no me siento cómoda. Pensamientos de envidia, de enojo, de resentimiento, de ilusión vacía. Ha sido difícil.
Cuando voy a pasar por un proceso, una situación, un momento complicado me gusta recordarme algo muy sencillo y grandioso al mismo tiempo: "Yo puedo hacer cosas difíciles." Muchas veces tratamos de tomar los atajos que la vida nos presenta para no tomar una decisión incómoda, para no tener una conversación difícil, para no hacer un cambio necesario, pero yo quiero recordarles siempre: ustedes pueden hacer cosas difíciles. Dejemos de permitir que "esto es muy difícil" sea una excusa válida para no enfrentarnos a la vida o para no evolucionar positivamente a través de la oscuridad. Como lo explica muy bien Victor Frankl, la máxima libertad del ser humano es la capacidad que tiene de decidir cómo enfrenta una situación particular. Podemos ser víctimas de las circunstancias o decidir cómo esas circunstancias nos transforman. Siempre tenemos elección. Podemos hacer cosas difíciles.



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